...traduce this page...

Traduce the Blog to:

jueves, 3 de julio de 2008

2: La batalla de la Llanura Blanca

Segunda Parte de la Guerra Turqugbar-Beraquil.


Una vez todos los Señores se hubieron reunido finalmente con el Rey en la Llanura Blanca acamparon para esperar al último Ronhadar, el más poderoso y belicoso de todos.
Se llamaba Dunguvber y dirigía el feudo de Gónarionhar. Había salvado a la Liga de Defensores en las dos ocasiones anteriores en que había sido convocado. Sus caballeros eran silenciosos, rápidos, resistentes, fuertes, ágiles y valientes, o mejor dicho, confiados. Desde pequeños los niños Gónarion eran entrenados en el arte de la guerra, pero desde que Dunguvber tomó el poder más bien eran entrenados en el Arte de Matar y no dudaban ni un segundo en acabar fríamente con la existencia de un pobre hombre. Tristemente, habían pasado de se paladines del bien a ser verdugos vengativos. Habían pasado de ser sabios jueces a ser crueles ejecutores. Pero eso no los excluía de ser los mejores guerreros de Turqugbar ni borraba de su historial el haber librado de sus enemigos al Reino una y otra vez.

Los Defensores estuvieron esperando tres días, a lo largo de los cuales la impaciencia de los guerreros y sus capitanes se iba acrecentando. Al tercer día la comida comenzó a escasear en el estéril páramo, rodeado de montañas arcillosas y con el ardiente sol brillando sobre las cabezas de los guerreros y empapando sus brillantes corazas con su propio sudor. A media tarde sobre un montículo rocoso del sur de la llanura uno de los centinelas avistó un destello color azabache metálico. Enseguida el ejército se formó, preparándose para recibir a sus aliados Gónarion. Pero conforme los soldados, cubiertos con armaduras azabaches pero con el inconfundible emblema de Dunguver en sus escudos y estandartes se fueron acercando, los soldados de Turqugbar fueron advirtiendo que además de haber pintado de negro sus armaduras los Gónarion habían dibujado tres rayas color rojo sangre en cada uno de sus antiguos emblemas, así como en sus armaduras. La sorpresa fue mayor cuando tras los siniestros guerreros fueron apareciendo miles de soldados bárbaros, con medio cuerpo desnudo y rudimentarias armas y escudos: los Beraquil.
Antes de que los Defensores se recuperaran de su sorpresa los Gónarion formaron en silencio y quedaron inmóviles, mientras con un salvaje griterío los Beraquil cargaban contra las sorprendidas filas de los Turqugbares.

Los primeros diez minutos* fueron una verdadera carnicería por ambas partes. Nadie podía decir que oía su propia respiración, sus pasos o el ruido de sus armas, porque entre los gritos de agonía de los moribundos y los salvajes aullidos de los Beraquil hasta las montañas admitirían que aquel día temblaron de miedo. Después de un cuarto de hora* los Equidnar, que no habían formado junto a los demás debido a sus monturas, se abrieron paso entre los combatientes e hicieron huir en desbandada a los Beraquil, aunque nadie se atrevió a afirmar que tenían mostraran alguna señal de miedo en su retirada. Una vez la masa humana de Beraquil se hubo retirado no había rastro de los Gónadar. Entonces los Turqugbar abandonaron la sangrienta llanura, que a partir de entonces se llamó la Llanura Negra. Los Defensores, ya diezmados, se encaminaron a la Capital de el Ágaron: la ciudad de Linvhadgar. Era una impresionante ciudadela blanca con una muralla de veinticinco metros de altura.
Sin embargo cuando los Defensores llegaron se encontraron la segunda y desesperante sorpresa: los Gónarion y Beraquil habían tomado la ciudadela.

Tres veces intentaron los Defensores alcanzar las almenas y tres veces fallaron en sus esfuerzos. Cuatrocientos cincuenta soldados fueron aniquilados, y otros cincuenta murieron de hambre o enfermedades, eso sólo la primera semana de sitio (…)”


Aclaraciones:
*: La cifra la he estimado; ninguna crónica Valladar hace referencia a medidas de tiempo.


Y hasta aquí la primera parte de la guerra Turqugbar-Beraquil, el siguiente relato será de aventuras (he pasado estilo Barroco y Épico) y el protagonista será Limbeldun, el Legendario Rey de los Valladar…

¡Un Saludo!

2 comentarios:

Unknown dijo...

sigue, que te estamos leyendo...

El Dinosaurio dijo...

ya, tengo más listos, falta mecanografiar y colgar...son cinco páginas...

...pasos de la evolución...