Este es un relato corto, parte de una pequeña novela que tengo pensada. Originalmente lo escribí en clase de Sociales, por lo que la riqueza dejó mucho que desear y en casa lo corregí. Al ser un relato fantástico lo escribiré en rojo, siguiendo ejemplos externos. Espero que os guste.
AQUEL DÍA
Aquel día no fue el rutinario ruido del despertador lo que interrumpió el reparador letargo en el que estaba sumido David Roseman, investigador privado y colaborador de la policía de Liverpool, sino el sonido de campanas que había elegido como tono de llamada en su teléfono móvil. Maldiciendo al inoportuno madrugador que había acabado con su sueño, aquel viernes festivo del 15 de abril de 2007 se sentó en la cama y agarró torpemente el móvil mientras se entregaba a un ligero bostezo apenas audible. Como imaginaba, en la pantalla sólo mostraba el icono de llamada perdida precediendo a un nombre: Reagan.
David ya sabía que significaba aquello: en los últimos cinco meses solo se repetía la misma escena; pero él no esperaba que se fuera a producir en un día festivo, como era el caso. Jacob Reagan era el inspector jefe de la comisaría de Liverpool. Se habían conocido hace seis meses, cuando un brillante y recién llegado a la ciudad Roseman había resuelto uno de los casos más difíciles que se habían planteado en la larga carrera de Reagan. Desde entonces vivían una estrecha colaboración al resolver casos oscuros que lo habían elevado a la categoría de mejor detective de Liverpool, lo que, desgraciadamente, no había mejorado demasiado la situación económica de David. Esto, aparte de mantener una fuerte amistad.
Mientras David se vestía, sonó otro ruido procedente del teléfono móvil: un timbre agudo. Aquello significaba un viernes muy poco reposado para el detective, al contrario de lo que él planeaba. Con un leve suspiro cogió el móvil. En la pantalla podía leerse un mensaje:
“Bluebell street, 17. Reagan”.
Con otro de esos pequeños suspiros que caracterizaban su personalidad, David guardó su teléfono en un bolsillo de la chaqueta negra que se había puesto minutos antes, se ajustó la corbata verde a rayas rojas y, sin tener tiempo para acicalarse más, abandonó su dormitorio-cuarto de baño en el tercer piso de la calle General Patton. A grandes trancos descendió por las escaleras hacia la calle. Una vez allí miró el “Rolex” de muñeca que su novia le había regalado hacía ya un par de meses, el día de su cumpleaños. Las agujas plateadas marcaban las seis y media de la madrugada. Aquello significaba que podía ir olvidándose de coger el autobús de la línea 10 para llegar al lugar convenido. Tras otro suspiro se abrocho el abrigo y con las manos en los bolsillos para resguardarlas del frío se encaminó a la calle Bluebell, que afortunadamente no se encontraba muy lejos.
Conforme el detective se acercaba al cordón policial establecido en torno al número 17 de Bluebell street, empezó a notar un ligero olor a quemado flotando en el ambiente. Desde pequeño la nariz siempre había sido el miembro del cuerpo favorito de David, y su prodigioso olfato lo había convertido en el “buscador” de su familia en su niñez. Aquel olor siguió presente en la nariz del investigador mientras mostraba su documentación a los policías que vigilaban la puerta de aquella vivienda (un chalé adosado de dos pisos), pero no se intensificó demasiado, ni siquiera cuando atravesaba la casa guiado por un policía (que se llamaba Canton, si no recordaba mal). Finalmente llegaron a una puerta de madera muy sosa. Canton (o como se llamara) la abrió y sin mediar palabra le indicó con un gesto de la mano que pasara dentro antes de retirarse escaleras abajo. David atravesó la puerta.
Era una habitación cuadrada muy poco decorada, con una cama de matrimonio un poco pequeña y con las sábanas revueltas al fondo de la sala, pegada a la pared. También había una mesa-escritorio con dos cajones sobre la que descansaba una máquina de escribir y un par de libros. Junto a la mesa había una silla y en la pared, frente al escritorio había un espejo colgado en la pared. La habitación disponía de una única ventana con la persiana bajada de modo que sólo una mínima cantidad de luz entraba en la sala a través de unas pequeñas rendijas de la persiana. Aparte de eso, la habitación estaba iluminada por una bombilla encendida en medio de techo y cuyo interruptor no se encontraba a la vista. Las paredes estaban pintadas de granate y no estaban en absoluto decoradas. El suelo era un parqué basto y estaba recubierto de una fina capa de polvo cuyo origen era desconocido para David. Por ultimo, la habitación tenía una puerta cerrada en un extremo, junto al escritorio. Y aparte de estos datos, que David analizó con mirada fría en pocos segundos, había una cosa más; aquello que había hecho que David Roseman acudiera al número 17 de Bluebell street aquel viernes festivo de abril a las seis y media de la madrugada: el colchón de la cama, así como parte del suelo y la pared que estaban junto a ella, se encontraban completamente empapados de sangre.
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jueves, 22 de mayo de 2008
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7 comentarios:
Está bien... el amigo Roseman es un crack. Tienes que leerlo otra vez, y verás detalles para corregir, para que sea un poco más rápida la lectura.
Dos cosas: existen dos calles Bluebell en Liverpool, en concreto dos callejones, y ninguna calle General Patton. Y otra cosa ¿por qué es festivo el 15 de abril de 2007 en Inglaterra? Aparte del 95 aniversario del hundimiento del Titanic... no veo nada más.
Por cierto, brillante idea ponerlo en rojo ;)
Vale para criticar te largas; a ver que quieres de un relato hecho en sociales (bah, en ese examen un 9,5 y porque era tongo...)
No sabía tanto sobre Liverpool, la fecha (como siempre, por otro lado) al azar, la subrayé para luego cambiarla...el rojo te lo copié...¿¿el titanic se hundió un 15 de abril??
bueno, adiós sr. Perfecto.
Simplemente es un consejo... ya sabes que a la hora de escribir, sólo vale la perfección. O, por lo menos, intentarlo.
Ya pero YO no soy perfecto...
De momento...
Cuando haya leído más lo seré...
Eso te lo aseguro.
Sugier nombres de calles, ya que conoces tanto liverpool...
Adeu.
http://maps.google.com/maps?tab=ml
Y aquí, buscas lo que necesitas... que estamos en el siglo XXI. Hace quince años no teníamos estas cosas...
Explícame esto, ¿Por qué siempre escribes tus historias en clase de Sociales? ¿eh?
Explícame esto, ¿Por qué siempre escribes tus historias en clase de Sociales? ¿eh?
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